viernes, 19 de junio de 2009

UNIDAD UNO: LOS PRIMEROS AMERICANOS

LOS PRIMEROS AMERICANOS

El estudio de la llegada del hombre a América es un tema altamente polémico científicamente hablando. Su objetivo es brindar explicaciones satisfactorias a un problema fundamental: Quienes eran, como llegaron y de donde provenían los primeros pobladores humanos de América
Durante muchos años, se pensó que la llegada del hombre a América se realizó una única vez en la historia y que ello habría acontecido durante la última glaciación hace aproximadamente 11,500 años. A pesar de que esta hipótesis tiene evidencias sólidas, no explica las cada vez mayores evidencias de poblaciones humanas anteriores a los 11,500 años que han sido encontradas en América. Se abre por lo tanto la posibilidad de que el poblamiento del hombre en América haya sido realizado en varias ocasiones por grupos humanos diferentes y no una única vez. Estas dos hipótesis, la invasión única y la invasión múltiple, reciben los nombres, respectivamente, de Teoría del poblamiento tardío y Teoría del poblamiento temprano (a pesar de no ser "teorías" estrictamente hablando).
Recientemente, en abril de 2006, un equipo de arqueólogos de la universidad británica
Liverpool John Moores University, dirigidos por Silvia González, han encontrado evidencias de huellas humanas fosilizadas en "Cuenca Valsequillo" en el estado mexicano de Puebla que tienen una antigüedad de 40,000 años, mientras que las teorías de la invasión asiática establecen una antigüedad de unos 11,500 años. Según González y colaboradores, el modelo Clovis no puede aceptarse más como primera evidencia del poblamiento de América.

Para ello, vamos a abordar diversas hipótesis y teorías sobre dicho poblamiento.
Definamos en primer término los conceptos Hipótesis y Teoría.
A. Hipótesis: Son posibles soluciones del problema que se expresan como generalizaciones o proposiciones. Se trata de enunciados que constan de elementos expresados según un sistema ordenado de relaciones, que pretenden describir o explicar condiciones o sucesos aún no confirmados por los hechos”.
B. Teoría: Conjunto de razonamientos ideados para explicar provisionalmente un determinado orden de fenómenos. Conjunto de reglas, principios y conocimientos que forman la base de una ciencia, una técnica o un arte.

Existen variadas Hipótesis y Teorías sobre el origen de los primeros hombres en América, mencionaremos algunas al respecto.

A.- Descendientes de los navegantes Fenicios

HIPOTESIS: B.- Descendientes de los Egipcios

C.- Descendientes de Noé
A.- Origen Múltiple de la Humanidad
TEORÍAS
B.- Origen Asiático


LOS PRIMEROS ASENTAMIENTOS HUMANOS EN AMÉRICA

En nuestro continente, de acuerdo a la Teoría más aceptable, el hombre se traslado hacia el sur iniciando por Alaska, donde algunos de ellos se asentaron, luego viajaron por las cordilleras de las Montañas introduciéndose a lo que hoy es Estados Unidos de Norteamérica, pasando por México y finalmente llegando a Sudamérica.
Mencionemos tres regiones en las que se pueden dividir estos asentamientos:
a.- Aridoamérica, b.- Oasisamérica c.- Mesoamérica.

ARIDOAMÉRICA
Comprende varias regiones con características propias, regionalización que en este caso fue determinada por ciertos matices en las condiciones ambientales y en prácticas culturales propias de cada etnia, uno de cuyos rasgos era el idioma. Esos grupos poseían numerosas lenguas, pertenecientes a familias como la yutoazteca y la hokana. Eso permitió a conquistadores y colonizadores españoles identificar la diversidad étnica que caracterizaba al área, en la que al momento de la conquista existían grupos como pericúes, pimas, guachichiles, conchos y tarahumaras. Una gran parte de Aridoamérica se localiza en territorio de Estados Unidos, en donde se encuentran las regiones conocidas como Centro y Sur de California, Gran Cuenca, Noroeste de Arizona y Apachería. Los miembros de esta última, que se extendían sobre parte de los estados de Sonora, Chihuahua y Coahuila, se encuentran entre los últimos grupos nómadas en ser sometidos, lo que finalmente ocurrió en los albores del siglo XX. Además de la Apachería, en el territorio mexicano se encuentran dos regiones aridoamericanas: la de Baja California –que incluye parte de la Costa de Sonora- y la llamada Norte de México.
Las condiciones ambientales de la zona determinaron en gran medida el desarrollo de los grupos que la habitaron. Por ser un área en la que parte del territorio presenta condiciones de aridez –aunque en su conjunto posea un régimen pluvial limitado y errático-, no tiene las condiciones ambientales adecuadas para el desarrollo de la agricultura. Cabe aclarar que, aún bajo ese esquema general de nomadismo y caza-recolección, existían diversos matices, tanto en la manera concreta en que desarrollaban sus actividades como en los instrumentos que utilizaban.
Esto, en buena medida, era consecuencia, de la variedad de medios ambientales, lo cual planteaba a sus habitantes exigencias diversas y modos distintos de resolverlas. Así, por ejemplo, en ciertos momentos y entre ciertos grupos existía una preferencia por la recolección sobre la caza, mientras que otros, como los seris y los grupos de Baja California, además de la recolección se dedicaban a la pesca y poseían los conocimientos suficientes para fabricar embarcaciones. La permanencia de esos grupos nómadas de cazadores-recolectores, más que como consecuencia de una falta de evolución cultural, debe verse como una exitosa adaptación y sobrevivencia ante un medio especialmente difícil. Para ello contaban con un instrumental básico pero de probada eficacia, lo que en sí mismo constituye un notable logro cultural. De cualquier otro modo gracias a las crónicas de la época del contacto con los españoles se posee información sobre prácticas que denotan la existencia de complejos sistemas rituales.
El tratamiento a los cuerpos de los muertos y, sobre todo, la gran cantidad de pinturas rupestres y petroglifos –con una enorme variedad de motivos, tanto naturalistas como simbólicos-, los cuales se distribuyen por toda el área aridoamericana, son ejemplo de un sistema de creencias más o menos elaborado. Entre los lugares con pintura rupestre destacan los de las cuevas de Baja California Sur, como BOCA DE SAN JULIO (8) Y LAS FLECHAS (11), y los de otras regiones, como BOCA DE PETRERILLOS (58). Los aridoamericanos poseían además los conocimientos necearios para elaborar verios objetos. Los hallazgos realizados en cuevas como PAILA (53) y LA CANDELARIA (52) han mostrado que se procesaban distintas partes de plantas y animales para elaborar sandalias, bolsas y redes. Por ello, sus habitantes dependieron por miles de años de la caza y la recolección. Entre los principios de nuestra era y el año 1000 d. C., una amplia franja Aridoaméricana fue colonizada por grupos mesoamericanos que establecieron una gran cantidad de asentamientos relacionados con diversos desarrollo culturales. Es posible que esta expansión mesoamericana fuera consecuencia, entre otros factores, de una época de condiciones climáticas favorables. Los pueblos sedentarios mantuvieron una relación no exenta de conflictos con los nómadas de la región. En la época de la conquista, Aridoamérica se extendía hasta el río Lerma y los asentamientos mesoamericanos del norte habían sido abandonados.

OASISAMÉRICA


Aunque los pueblos oasisamericanos poseían prácticas culturales distintivas, también compartían algunos rasgos con los de Mesoamérica, área con la que mantenían relaciones al parecer fundadas en un sistema de intercambio comercial. El territorio ocupado por Oasisamérica fue durante miles de años parte de la zona aridoamericana, y en ese entonces estuvo habitado por grupos nómadas de cazadores-recolectores. El surgimiento de culturas sedentarias en esta zona fue bastante posterior al de Mesoamérica; comenzó en los siglos anteriores a nuestra era y es posible que se consolidara a partir de 100 d. C.




CULTURAS REGIONALES
Oasisamérica propiamente dicha incluye tres grandes culturas: la Anasazi, la Hohokam y la Mogollón. Esta última es la que extendió sobre el norte del actual territorio mexicano y es a la que se relaciona el sitio oasisamericano más importante: CASAS GRANDES PAQUIMÉ (30). Algunos autores prefieren considerar al desarrollo Mogollón del área mexicana como una región específica, a la que llaman cultura Casas Grandes. Además, es posible que con estas culturas principales convivieran otros grupos situados en áreas contiguas, los de Fremont, Patayán y Trincheras, que compartían con los pueblos de Oasisamérica algunos rasgos culturales.

CASAS GRANDES
El desarrollo más importante de la parte mexicana de Oasisamérica es el de Casas Grandes, centro regional de considerables dimensiones que llegó a controlar un amplio territorio, en el cual se localizaban asentamientos como CUARENTA CASAS (34), CUEVA DE LA OLLA(30) Y HUAPOCA (36). Paquimé, otro nombre con el que se conoce a Casa Grandes, parece haberse beneficiado de su posición geográfica, la que le permitía funcionar como eslabón entre los pueblos oasisamericanos y mesoamericanos. Se trataba de una autentica ciudad, que llego a albergar una considerable población y fue cuidadosamente planeada, como lo muestra claramente la distribución de sus edificios.
Su apogeo tuvo lugar entre 1205 y 1261 d. C., cuando se construyeron montículos ceremoniales y recintos de varios pisos. Para esa época, la relación con Mesoamérica es más evidente, se practica el juego de pelota y se rinde culto a deidades de claro origen mesoamericano como Quetzalcóatl. De 1261 a 1340 d. C. La Cultura Casas Grandes decayó notablemente, tal vez debido a conflictos internos o por haberse enfrentado con otros lugares. Aun así, un pequeño grupo siguió habitando la cuidad hasta que, alrededor del año 1340, fue incendiada y sometida a saqueo.

MESOAMÉRICA
Entre 2500 a C. Y 1521 d. C. gran parte del territorio que ahora ocupa la República Mexicana y algunos países centroamericanos albergó uno de los desarrollos más originales del mundo antiguo. Esa área cultural es conocida como Mesoamérica.
Esta región, Mesoamérica, estuvo habitada por un numeroso conjunto de pueblos que, en el marco de una extraordinaria diversidad cultural, compartieron una serie de lementos de tal importancia, que es posible suponer no solo que tuvieron un origen común, sino que a lo largo de toda su historia participaron en una extensa red de relaciones. Debe señalarse que Mesoamérica no es una entidad que los habitantes prehispánicos reconocieron como tal y que en ningún momento, aún cuando existieron unidades políticas tan poderosas como Teotihuacan y Tenochtitlan, el área en su totalidad estuvo bajo el control de un solo grupo.
La de Mesoamérica es una historia en la que confluyen dos vías: por un lado, cada región parece haber seguido sus propias pautas y ritmos de desarrollo, y su integración con las otras se daba por medio de alianzas políticas o, principalmente, por el intercambio comercial; por otro, la tendencia dominante en el conjunto del área mesoamericana determinaba a su vez el desarrollo de cada región. Es por ello que Mesoamérica debe entenderse más que como una entidad real como un concepto utilizado por los estudiosos del pasado prehispánico de México para delimitar un objeto de estudio, en este caso un conjunto de sociedades con tan obvias afinidades, que su comprensión en lo particular sólo es posible si se toma en cuenta la situación general de cada época y la clase de relaciones que se establecían entre las distintas culturas.
Los rasgos a partir de los cuales se define la extensión del territorio mesoamericano son de dos tipos: los relativos a la estructura de la sociedad, como la economía, la política y la religión, y los que se refieren a las pautas culturales específicas que derivan de ellas, la cerámica, la escultura y el patrón de asentamiento, entre muchos otros. Es en éstos últimos, en las formas concretas en que se expresaban las pautas de comportamiento y las creencias comunes, que se manifiesta la extraordinaria diversidad de culturas que habitaron el área mesoamericana, de lo cual también dan cuenta las decenas de lenguas que se hablaban al momento de la conquista.
Entre los elementos que caracterizan a las sociedades del área mesoamericana –cuyo territorio, si bien comprende una amplia variedad de ambientes, también posee en toda su extensión las condiciones necesarias para el desarrollo de la agricultura- se encuentran, entre otros, el sedentarismo y el cultivo de plantas –entre las más importantes el maíz, la calabaza y el frijol-, la organización territorial basada en la existencia de uno o varios centros dominantes, una estructura social dominada por una élite –definida por su pertenencia a un linaje-, una religión politeísta y, asociado a ella, un grupo de rituales como el juego de pelota y el sacrificio humano. Asimismo, esas sociedades poseían un sistema calendárico basado en la cuenta de años civiles, compuestos por 18 meses de 20 días y 5 días extras, y otro religioso de 260 días, formado por 20 trecenas.

El espacio
El de Mesoamérica es un territorio de extraordinaria riqueza natural en el que se encuentran diversos medios ambientales, que abarcan desde extensos litorales marinos hasta altas montañas, cada uno con un gran potencial productivo y una gran disponibilidad de materias primas específicas. Esa diversidad ecológica se vio reflejada en la de las culturas que le habitaron y proporcionó el establecimiento, desde épocas tempranas, de redes de intercambio, uno de los factores fundamentales en la integración de la zona mesoamericana. Independientemente de la configuración territorial que adoptó en distintas épocas, que sin duda derivaba de las modalidades específicas en que se daban las relaciones entre sus distintos grupos, el área mesoamericana ha sido dividida en varias regiones, cada una de las cuales corresponde a un espacio en el que se desarrollaron culturas con rasgos particulares, si bien éste no es el único criterio utilizado en la regionalización, pues se consideran además otros factores, principalmente la asociación con condiciones geográficas determinadas.

El tiempo
Mesoamérica es un auténtico mosaico de culturas, cada una de ellas poseedoras de un conjunto de características propias, si bien siempre inscritas en el marco mesoamericano. En ningún otro aspecto esta diversidad resulta más problemática, que al establecer un esquema cronológico que permita la comparación de los distintos desarrollos locales. Éstos, a pesar de darse indudablemente bajo una tendencia común, suelen presentar ritmos distintos. Por ello no es raro observar que mientras en alguna región una ciudad se encuentra en pleno apogeo, otra experimenta un proceso de abandono. Además, debe considerarse que en la medida en que se avanza en las investigaciones, las cronologías, sobre todo las locales, sufren ajustes, lo que en ocasiones hace necesario el establecimiento de nuevos periodos, de ahí que en las periodizaciones para ciertas regiones se encuentren términos como Protoclásico,

Clásico Terminal o Epiclásico.
En función de estas consideraciones, en la presente obra hemos optado por un esquema, el que aparece con más frecuencia en la literatura sobre el tema, que comprende tres periodos generales: Preclásico, y Posclásico, divididos en fases, a los cuales se han asignado la cobertura más amplia posible, de tal modo que incluyan la mayoría de los principales desarrollo locales, si bien muchos de ellos se extienden por más de un periodo.



LAS CULTURAS PREHISPÁNICAS

Dentro del territorio que actualmente abarcan los Estados Unidos Mexicanos se desarrollaron una gran variedad de civilizaciones, cada una de estas civilizaciones tiene cosas en común, sin embargo también cuentan con diversas características propias. Dentro del mosaico cultural que representan, sobresalen las culturas: Olmeca, Maya, Tolteca, Azteca (Mexica).

Antes que nada debemos tener en claro el origen de los primeros pobladores de América.
Aunque durante mucho tiempo fue objeto de polémica, hoy es aceptada casi unánimemente la teoría de que el continente americano comenzó a poblarse por el norte. Según esta teoría los primeros pobladores pasaron de Asia a América a través del estrecho de Bering.
La distancia entre el cabo Dezhnev (Península ubicada en Siberia) y el cabo Príncipe de Gales (Península ubicada en Alaska) es de solo 90 Km. Además debemos también tomar en cuenta que a la mitad de dicho trayecto existen numerosas islas en donde podría ser posible descansar y posiblemente la profundidad del mar en esta parte alcanzaba apenas los 40 metros, la idea del paso del hombre primitivo de un continente a otro es fácil de aceptar, aunque con reservas.
Además de todo esto, existiría otro motivo para sostener esta teoría, ya que en la era geológica conocida como Pleistoceno tuvieron lugar una serie de glaciaciones durante las cuales se desarrollaron, en las altas latitudes, enormes casquetes de hielo. En esta época una importante cantidad de agua dejaba de participar en el ciclo de lluvia-evaporación-condensación, generando de esta manera una disminución en el nivel del mar. Es muy probable que en el estrecho de Bering América y Asia hayan quedado unidas por una llanura.
De esta manera hace aproximadamente 35 000 años pequeños grupos de cazadores debieron de haber cruzado al continente Americano y de manera inconsciente comenzaron a poblarlo, según la mayoría siguiendo las rutas de algún animal.
Este proceso fue muy lento debido a las adversas condiciones climáticas. Sin embargo a lo largo de los años se fueron dando variaciones en la temperatura que dieron origen a épocas más cálidas, en las cuales el hombre se fue desplazando hacia el sur.
Estos primeros habitantes de América poseían una cultura relacionada con el Paleolítico superior de Asia. Las características principales en estos grupos eran su capacidad para manejar el fuego y producir herramientas de piedra, con las cuales posiblemente fabricaban abrigos de pieles y labraban objetos de madera y hueso. Una buena parte de los primeros habitantes Vivian de la recolección de plantas y frutos y de la cacería de pequeños animales; otros eran pescadores y otros cazaban animales de mayor tamaño.


ETAPAS ARQUEOLOGICAS
En México, el periodo que empezó hace 22 000 años y concluyo hace 7 000 incluyó una evolución cultural paulatina, de esta manera existen subdivisiones conocidas como Horizontes.
El horizonte Arqueolítico comprende, probablemente, de 22 000 a 14 000 años atrás y es en esta etapa las actividades más importantes eran la cacería y la recolección. En esta etapa, los grupos de personas, seguían siendo muy reducidos, la familia nuclear seguía siendo su base. Las herramientas que se utilizaban en ese entonces eran de silex, obsidiana, basalto y pedernal, en este sentido cabe destacar el hallazgo de tlapacoya que se encuentra a 25 Km. de la Ciudad de México en un terrero que en aquella época debió de haber sido una isla. Existen además otras excavaciones en Caulapan, Puebla, la Cueva del Diablo en Tamaulipas, la Laguna de Chapala en Baja California, donde se han encontrado diferentes utensilios de esta época.
El horizonte Cenolítico abarco desde hace 14 000 a 7 000 años atrás, la característica principal de este horizonte fue el cambio climático y como clara consecuencia el cambio de actividades, aunque la recolección y la caza seguían siendo el principal sostén, la protoagricultura dio sus primeros pasos, de esta forma las primeras civilizaciones comenzaron a aumentar su población y por lo tanto el grado de organización empezó a aumentar. El maíz, todavía no era el principal alimento en la dieta de los pueblos precolombinos, sin embargo ya empezaba a cultivarse de forma bastante insipiente, en esta época también se introdujo el uso de prendas de algodón.
El horizonte preclásico: Esta etapa abarco del 2 000 a.C. al 300 d. C. y está considerada como una etapa formativa que se caracteriza por la integración de una área cultural en Mesoamérica.
En este desarrollo paulatino hacia un patrón cultural más o menos común, podemos destacar la fase de Tehuacán del 2 300 al 1 500 a. C., al que pertenecen los restos de cerámica más antiguos de México. Todas las piezas que se han encontrado son de forma simple que imitan recipientes de piedra o cestos, está claro que la vida aldeana cambiaba en cada lugar de acuerdo a su entorno, ya que de él tomaba los elementos que le servían.

LOS OLMECAS
Esta civilización se desarrollo en la parte sur del estado de Veracruz y también en el norte del estado de Tabasco. La palabra “OLMECA” significa “habitante del país del hule”, aunque esta palabra está tomada del náhuatl, y esta lengua no existía en aquel entonces. El asentamiento de esta cultura se ubica cerca del 1 200 a. C.
Las características de la región donde se asentó esta cultura, estaba cruzada por ríos y en la región son comunes las lluvias todo el año, con estas características, su comercio se vio beneficiado, ya que supieron aprovechar el caudal de los ríos para poder transportar todas sus mercancías. Además de todo esto, la fauna nativa era abundante, y por lo tanto en la caza incluían presas como el venado, jabalí, tapir, patos, armadillo, faisán, etc. Además aunque de menos importancia, también tuvieron guajolotes y itzcuintli o xoloescuintles que era una raza de perro comestible. Su alimentación se complementaba con los productos marinos que obtenían de la pesca.
En cuanto a la agricultura, realmente no desarrollaron grandes técnicas, y solo limpiaban el espacio a sembrar para después sembrarlo, esta técnica genera desgasto, así que es muy posible que poco a poco los terrenos de cultivo tuvieran que construirse cada vez más lejos.
La expresión artística en la cultura Olmeca tuvo su máxima expresión en la escultura y en este ámbito resaltan las cabezas Olmecas, las cuales tiene dimensiones colosales. Están esculpidas en bloques de basalto, de más de dos metros de altura y con un peso de por lo menos 30 toneladas. Teniendo en cuenta que en la región no existían yacimientos de este material y de que en Mesoamérica no se utilizaba la rueda, no porque no se supiera de su utilidad, si no porque no había animales de carga como en Europa, la tarea de traer el material era en realidad titánica.
La figura del jaguar tenía mucha importancia para este pueblo, ya que aparece representado en alto relieve, o bien aparecen sus rasgos.
Los lugares más explorados de esta cultura son San Lorenzo Tenochtitlán, Tres Zapotes en Veracruz y la Venta en Tabasco.
Los restos más antiguos de esta civilización se encuentra hasta el momento en las exploraciones realizadas en San Lorenzo Tenochtitlán, y proceden del 1 500, 1250 y 700 a. C., se construyeron varios edificios ceremoniales y un Juego de Pelota, con orientaciones norte-sur. En los primeros años se fabricaban figurillas de arcilla y no de jade, ya que en esa época todavía no se utilizaba, sin embargo con los años fue uno de los materiales de mayor uso. También fue en este lugar en donde se empezaron a elaborar las cabezas colosales, sin embargo muchas de ellas fueron mutiladas y enterradas posiblemente por invasores entre el 900 y el 700 a. C.
Los Olmecas construyeron su centro ceremonial mas importante en La Venta, este se encuentra ubicado en la zona colindante de Veracruz y Tabasco, en una isla que emerge de los pantanales situada a 15 Km. de la costa del Golfo y mide 5.22 Km., cuadrados. Todo parece indicar que la Venta fue una ciudadela planificada con rigor en todos sus detalles, entre sus construcciones cuenta con Pirámides, Estelas y columnas.
Cabe mencionar el hecho de que toda la ciudadela está construida con una orientación norte-sur, con una pequeña desviación de 8 grados. La venta fue destruida entre los años 600 y 400 a. C.
Muchos historiadores suelen llamar a los Olmecas como la “Cultura Madre de Mesoamérica”, ya que de ella tomaron rasgos comunes muchas de las culturas que se desarrollaron posteriormente. Para los años 400 y 300 a. C., última etapa del Preclásico, se inicio el proceso de decadencia de esta cultura, y por otro lado comenzó a desarrollarse la cultura Maya.
El Horizonte Clásico comprende los años 300 al 900 d. C. En esta etapa, se desarrollaron varias civilizaciones diferenciadas entre sí, que sin embargo intercambiaban ideas, población y practicaban el comercio entre ellas.

EL PRECLÁSICO: las primeras civilizaciones
En las primeras décadas de este siglo, los antropólogos mexicanos encontraron que abajo de los grandes centros ceremoniales llamados clásicos, como Teotihuacán y los de la zona maya, había restos más primitivos. Por eso, se denominó Preclásico al periodo cultural de mayor antigüedad. Hoy sabemos que en ese periodo formativo, que dura por lo menos 20 siglos, hubo una lenta evolución desde las aldeas agrícolas hasta la primera gran civilización de Mesoamérica: La Olmeca.
Durante el Preclásico creció aceleradamente la población de Mesoamérica, tanto así que algunos historiadores hablan de explosión demográfica. No se sabe con precisión a qué se debió este fenómeno, pero seguramente está relacionado con el aumento de las superficies cultivadas, el invento de nuevas técnicas agrícolas y el desarrollo de variedades de maíz que producían mazorcas más grandes. Muchos sitios de México estuvieron habitados desde principios del Preclásico.

Los vestigios de edificaciones no son muy abundantes, pues en esa época se construía generalmente con madera, hojas de palma y otros materiales que no resistieron el paso del tiempo. Los antiguos mesoamericanos creían en la existencia de un más allá donde moraban los espíritus de los muertos. Lo sabemos porque en las tumbas que han sido descubiertas enterraban a los muertos con objetos que, según ellos, podían necesitar en otra vida. Estos objetos eran: joyas, vasijas, juguetes y figurillas de barro.
Había también una religión primitiva, en la que se veneraba a fenómenos de la naturaleza como el Sol, la lluvia y la fertilidad de la tierra. En las sociedades estaban divididos en varios grupos: gobernantes, que a la vez eran sacerdotes y jefes guerreros; artesanos y campesinos, que eran la mayoría.
Estos últimos trabajaban la tierra, construían las obras públicas y en las guerras peleaban como soldados. Los trabajos agrícolas se hacían en grupo y las familias se repartían los productos del campo. Las técnicas progresaron con gran rapidez. Se tejían, entre otras cosas, telas, cuerdas, redes y cestas. Los trabajos que se hacían en piedra y en barro alcanzaron una gran perfección. Además de la civilización olmeca, en el Preclásico se desarrollaron las primeras etapas de las grandes culturas de Mesoamérica. Esto sucedió en varias regiones: en la zona maya, en la zapoteca, en el Occidente y en el Altiplano.
Los olmecas
En las selvas de lo que ahora son Veracruz y Tabasco, hacia el año 1200 a.C. se establecieron los olmecas, que formaron la primera gran cultura mesoamericana. La región es muy favorable para la agricultura. Así se pudo sostener una población numerosa, que estableció centros religiosos como los encontrados en San Lorenzo, La Venta y Tres Zapotes.
Los olmecas fueron notables escultores. Tallaron en jade figuras humanas de unos cuantos centímetros, pero también enormes figuras de piedra: cabezas de más de dos metros, altares y columnas labradas.
La herencia olmeca
Muchos avances logrados por los olmecas se extendieron por todo Mesoamérica. En lugares tan apartados entre sí, como Guerrero, el valle de México, Oaxaca y la zona maya se pueden encontrar elementos culturales que indudablemente tienen origen olmeca, como la técnica para trabajar la piedra, la observación de los astros y el culto a ciertas deidades. Es muy probable que el nacimiento de la escritura y del cálculo del tiempo también sea producto de esta civilización.
La arquitectura de los olmecas tuvo una gran influencia, pues fueron los primeros que construyeron centros ceremoniales, diseñados de manera que tuvieran una determinada orientación en relación con ciertos astros.
Los centros ceremoniales estaban separados de las aldeas o los barrios donde vivía la gente. En los centros religiosos vivían únicamente los gobernantes, los sacerdotes y sus sirvientes. El pueblo se reunía en el centro sólo para las celebraciones religiosas y militares.
La religión y el arte se conocen mejor que la vida cotidiana de los pueblos mesoamericanos porque los centros ceremoniales han resistido el paso del tiempo, mientras que las casas o los mercados han desaparecido, pues estaban hechos de palma, adobe o madera.
Hacia el año 300 a.C. los centros ceremoniales olmecas ya habían sido abandonados por sus pobladores, sin que sepamos qué provocó ese hecho. Sin embargo, para entonces ya se había difundido la influencia de la que muchos historiadores llaman cultura madre de Mesoamérica.
PERIODO CLASICO.
Hacia el año 200 a.C. en varias regiones de Mesoamérica, se inicia el desarrollo de grandes civilizaciones urbanas. Los centros ceremoniales se multiplicaron y las artes y las técnicas alcanzaron un esplendor impresionante. Es la época en que florecen, entre otras, la civilización maya, la zapoteca y la de los pobladores de Teotihuacán.
En esta época, la organización de la sociedad se volvió más complicada. Al lado de los guerreros-sacerdotes surgieron los funcionarios encargados de impartir justicia y de recaudar tributos, comerciantes que viajaban largas distancias y artesanos de gran especialización. La religión ocupaba el lugar central de la vida y en torno a ella giraban las demás actividades.
Los asombrosos centros ceremoniales de esta época, sus templos y pirámides, tumbas y palacios, nos dan una idea de lo importante que era la religión en las sociedades clásicas.
La construcción de esos centros ceremoniales tenía como finalidad obtener el favor de las deidades, que según las creencias de aquellos pueblos, gobernaban la vida de los hombres y los ciclos de la naturaleza. En ese periodo hubo, además, notables avances en ciencias como las matemáticas y la astronomía, se crearon complicados sistemas de escritura y prosperó la herbolaria, que estudia las propiedades benéficas o dañinas de las plantas. Las técnicas para trabajar la piedra y el barro alcanzaron su punto más alto; las paredes de los centros ceremoniales se cubrieron de pinturas y relieves. Cada pueblo desarrolló un particular estilo artístico, aunque los pueblos de Mesoamérica compartían formas de arte parecidas.
La más antigua e influyente de las civilizaciones clásicas fue la de Teotihuacán.

LOS MAYAS.- Periodo Clásico
Esta civilización ocupó una extensa región que incluye en nuestro país a los estados de Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Tabasco y Chiapas, así como buena parte de Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador.
En el apogeo del periodo Clásico, el corazón de la zona maya fue el triángulo que tiene como vértices a Palenque (Chiapas), Tikal (Guatemala) y Copán (Honduras). Ahí prosperó una población numerosa que practicaba la agricultura quemando el bosque para aprovechar las húmedas tierras de origen volcánico. En esa zona se desarrollaron muchas ciudades-Estado, gobernadas por una poderosa clase de guerreros y sacerdotes que ejercían la autoridad sobre el resto de la sociedad.
Los mayas crearon un avanzado sistema de escritura, que ha sido descifrado poco a poco en las décadas recientes. La escritura era utilizada para registrar las hazañas guerreras de los gobernantes, para anotar la cuenta del tiempo y también con propósitos religiosos.
El movimiento de los cuerpos celestes y la medición del tiempo interesaban muchísimo a los mayas. Organizaron un calendario sumamente preciso, que utilizaban no sólo para medir el tiempo, sino también para predecir las fechas que según sus creencias serían propicias o desdichadas para los hombres.
Para realizar sus cálculos, los astrónomos mayas utilizaban símbolos numéricos que representaban las unidades del 1 al 4 y grupos de 5 unidades. Daban un valor a las cifras según su posición y utilizaban el cero, lo que permitía calcular magnitudes muy grandes.
El interés de los mayas en el tiempo se refleja en numerosas estelas labradas. Estas grandes losas, que se colocaban verticalmente, conmemoraban fechas especiales y son una de las mejores fuentes de información utilizadas por los historiadores.
Representación de un guerrero maya.
A finales del Clásico, las ciudades mayas sufrieron una enorme catástrofe y fueron abandonadas.
Al sucumbir las ciudades del sur, una nueva y brillante etapa de la cultura maya se desarrolló después en el norte de la península de Yucatán, sobre todo en las ciudades de Chichén Itzá, Uxmal y Mayapán.

LOS ZAPOTECAS.- Periodo Clásico
Desde épocas muy remotas, los zapotecas se establecieron en los valles centrales del estado de Oaxaca. Construyeron represas y canales de riego y desarrollaron una agricultura muy variada, que a principios del Clásico daba sustento a numerosas aldeas. El corazón de esta zona era el centro ceremonial de Monte Albán.
Monte Albán fue construido en la parte de una serranía que domina los valles. Es un conjunto de pirámides y plataformas que circunda a una enorme explanada, en la que se encuentra un extraordinario observatorio astronómico. Monte Albán estaba dedicado al culto de misteriosos dioses y a la celebración de las victorias militares de este pueblo.
Los zapotecas fueron, junto con los mayas, el único pueblo de la época que desarrolló un sistema completo de escritura, en el que se combinan la representación de ideas y la de sonidos. Esta escritura ha sido descifrada sólo parcialmente.
Hacia el año 800, el esplendor de Monte Albán terminó bruscamente, al igual que en otras ciudades del Clásico. La cultura zapoteca continuó en los valles de Oaxaca y siglos después los mixtecas, que vivían en las serranías al norte y al este de Monte Albán, invadieron los valles y sostuvieron una larga lucha con los zapotecas.
Los mixtecas establecieron sus propios centros religiosos. Desarrollaron un estilo de cerámica con mucho colorido y elaboraron códices muy bellos, que narran historias de los grandes jefes de sus señoríos.
TEOTIHUACAN.- Periodo Clásico
La ciudad de los dioses Cuando los aztecas llegaron al Altiplano a principios del siglo XIV, encontraron un inmenso centro religioso abandonado al que llamaron Teotihuacán. Tanta fue su impresión ante la grandeza del lugar, que pensaron que había sido construido por gigantes e inventaron el mito de que ahí se habían reunido los dioses para asegurar la existencia del mundo. La reacción de los aztecas no fue exagerada. Teotihuacán es el más notable de los centros religiosos de América.
Cuesta trabajo creer que fue construido por un pueblo que no conocía las herramientas de metal, no tenían bestias de carga, ni utilizaba máquinas simples para facilitar las obras de construcción.
Teotihuacán está situado en un amplio valle, a 45 km de la ciudad de México. La zona fue poblada desde épocas remotas, pero fue hasta el siglo I a.C. cuando se inició la construcción del centro ceremonial. Aunque éste fue construido por etapas, al parecer fue planeado como conjunto, según lo indican la armonía y funcionalidad de la distribución de los edificios.
La zona ceremonial de Teotihuacán estaba rodeada por una gran concentración urbana que, según los investigadores, tenía en su momento de apogeo entre 125 mil y 250 mil habitantes y ocupaba unos 20 km². Era una de las cinco ciudades más pobladas en el mundo de aquella época.
El origen de los fundadores de la región es incierto. Sin embargo, algunos especialistas creen que los teotihuacanos pertenecían al mismo tronco racial del que se desprendieron después los toltecas y los mexicas.
El conjunto ceremonial está formado por dos grandes pirámides, la del Sol y la de la Luna y por templos, plataformas y lugares de residencia distribuidos a los lados de la larga Calzada de los Muertos. El edificio mayor, la pirámide del Sol, tiene lados de 215 metros, por lo que su base es semejante a la de la más grande de las pirámides egipcias.
La parte residencial de la ciudad ha sido investigada por los arqueólogos, quienes nos dicen que las casas eran amplias y estaban hechas de piedra, adobe y madera. Las casas tenían numerosos aposentos, por lo que se piensa que eran habitadas por familias de muchos miembros que se dedicaban al mismo oficio.
En Teotihuacán están representadas en pinturas y esculturas las deidades que, bajo diferentes nombres, fueron venerados después por otros pueblos mesoamericanos: las de la lluvia y el agua, el Sol y la Luna, y la serpiente emplumada llamada Quetzalcóatl por los aztecas, que representa a un dios civilizador, quien según el mito dio a los hombres ciencia y sabiduría.

EL PERIODO POSCLÁSICO
El periodo Postclásico o histórico se inicia hacia el año 800 y termina en 1521, cuando los españoles tomaron la capital del imperio azteca.
El fenómeno que caracteriza al Postclásico es la invasión de Mesoamérica por pueblos seminómadas que provenían del norte, de la vasta extensión de Aridoamérica. Estos pueblos se asentaron en Mesoamérica, se mezclaron con los antiguos pobladores y asimilaron muchos elementos de las culturas Clásicas. Con el tiempo crearían una nueva civilización, comparable a las más avanzadas del continente americano.
En esta época se desarrollaron las técnicas para fundir y trabajar metales como oro, plata y cobre. Estas técnicas se inventaron en la región andina y probablemente llegaron a Mesoamérica a través de comerciantes que navegaban por las costas del Océano Pacífico. Aunque los pueblos del Postclásico fueron artesanos maravillosos, no utilizaron los metales con fines prácticos, sino únicamente en la fabricación de joyas y adornos. Los toltecas fueron una importante civilización de esta época.

LOS AZTECAS.- Periodo Posclásico
Hacia el año de 1300, los aztecas fueron la última tribu del norte árido en arribar a Mesoamérica. Eran un pueblo pobre y atrasado y fueron mal recibidos por los habitantes de los señoríos de origen tolteca ya establecidos en el Valle de México.
Los aztecas vagaron durante años, según cuenta la leyenda, en busca de la señal en donde debían fundar su ciudad, ésta era un águila y una serpiente luchando sobre un nopal.
Empezaron el recorrido desde Aztlán (en náhuatl "Lugar de Garzas" o "Lugar de la Blancura"), sin poder establecerse ni en las peores tierras del Valle, hasta que en 1325, fundaron su ciudad, México-Tenochtitlan.
Ya asentados, los aztecas estuvieron por varias décadas bajo el dominio del poderoso señorío de Azcapotzalco, al que servían como soldados a sueldo.
Hacia 1430, los aztecas habían asimilado la cultura de los pueblos avanzados del Valle y se habían convertido en un eficiente poder militar. Atacaron y derrotaron entonces a Azcapotzalco y se transformaron en uno de los señoríos más fuertes de la región. Iniciaron así una sorprendente hazaña guerrera, que en sólo 70 años los haría dueños del más grande imperio que había existido en Mesoamérica.
Los aztecas formaron una alianza con los señoríos de Texcoco y Tacuba creando así lo que se conoció como La Triple Alianza. Bajo el mando de notables jefes militares, como Moctezuma Ilhuicamina y Ahuitzotl, los aztecas conquistaron el centro de México, Veracruz, la costa de Guerrero, parte de Oaxaca y dominaron el territorio de Soconusco, en los límites con Guatemala. Sólo unos cuantos pueblos lograron resistir el empuje mexica: los purépechas, los tlaxcaltecas y algunos señoríos mixtecas.

LOS TOLTECAS.- Periodo Posclásico
Varias oleadas de invasores del norte se asentaron en Mesoamérica desde finales del Clásico. Una de ellas fue la de los purépechas, también denominados tarascos, que se establecieron en las cercanías de los lagos del actual estado de Michoacán. Pero de todos los grupos recién llegados, el más importante fue el que dio origen al señorío tolteca de Tula.
Los invasores se mezclaron con la población de los valles del actual estado de Hidalgo y hacia el año 1050 habían convertido a Tula en una gran ciudad, capital de un imperio que dominaba el centro de México y que extendía su influencia a regiones muy alejadas.
En su época de apogeo, Tula llegó a tener unos 40 mil habitantes que practicaban la agricultura utilizando pequeños sistemas de represas y canales, porque en esa región las lluvias no son abundantes. Al parecer, las familias emparentadas entre sí construían sus casas contiguas y las separaban del exterior con un muro.
El centro ceremonial de Tula tiene pirámides, habitaciones y juegos de pelota. Se distinguen ahí grandes figuras de guerreros, llamados Atlantes, y se construyó por primera vez el macabro tzompantli, un muro en el que se colocaban las cabezas de los sacrificados.
La guerra adquirió entre los toltecas mayor importancia que la que ya tenía en las culturas del Clásico. Es en Tula donde aparecen los militares profesionales, organizados en sectas o hermandades que se identificaban con ciertos animales: los guerreros águilas, jaguar o coyote. También hay evidencia de que aumentó el número de los sacrificios humanos, sobre todo el de cautivos de guerra. Este espíritu militarista fue característico de todas las culturas del Postclásico.
Los toltecas extendieron su influencia no sólo mediante la guerra, sino también a través del comercio. En Tula, como en Teotihuacán, se trabajaba la obsidiana y la cerámica. Sus artesanos tenían la fama de producir los objetos más bellos y complicados de Mesoamérica.
El final de Tula se parece al de Teotihuacán. Hacia 1170 la ciudad y su centro ceremonial fueron saqueados y semidestruidos. Sin embargo, la influencia de los toltecas sobrevivió en varios sitios. El ejemplo más notable de la influencia tolteca está en Chichén Itzá, Yucatán, situada a más de 1000 km de Tula y cuya arquitectura y representaciones religiosas se parecen extraordinariamente a las de la capital tolteca.

La gran Tenochtitlan. Los aztecas
Los historiadores tienen opiniones diferentes sobre el número de habitantes que tenía la capital azteca antes de la llegada de los españoles. Se cree que como mínimo tenía 100 mil, pero algunos estiman que pasaba de 200 mil.
Tenochtitlan fue construida en islotes situados en el interior de uno de los lagos de poca profundidad, que en aquella época cubrían la mayor parte del Valle de México.
Los aztecas ampliaron y consolidaron los terrenos para edificación y los unieron con el exterior mediante tres amplias calzadas y acueductos que conducían agua pura a la ciudad. Muchos canales cruzaban la capital azteca y por ellos transitaban miles de canoas.
En el centro de la ciudad estaba el recinto sagrado, formado por decenas de templos y palacios, entre los que destacaba el Templo Mayor, dedicado a Tláloc, dios de la lluvia y a Huitzilopochtli, dios del Sol, a quien los aztecas consideraban su protector.
La ciudad estaba dividida en barrios, llamados calpulli, cuyos habitantes disfrutaban de tierras de cultivo. Los agricultores sacaban agua de los canales para regar sus huertos, y estaba muy extendida la siembra en chinampas, que siempre están húmedas y producen cosechas excelentes, pero que deben ser cultivadas a mano, delicada y laboriosamente.

LAS TRANSFORMACIONES SOCIALES CON EL HECHO DE LA CONQUISTA.
Nueva España, deja de ser un lugar colonizado y de avanzado para los españoles, y se convierte en un país. Se crea la hacienda, como centro productor y centro de vida autosuficientes; se configuran nuevos complejos económicos.

Los encomiendas.
En cuanto a
servicios religiosos la encomienda siempre fue muy deficiente, en lo que toca a Mercedes de encomiendas, la corona más bien confirmo, no siempre que buen grado, lo que aquí se había hecho. La corona hizo esfuerzos por evitar la aparición de nuevas encomiendas y su continuidad, así como hacer que los tributos de indios entraran al Real erario.
En el XVII la encomienda se encontraba en total decadencia, desde 1570 en adelante los encomenderos no gozaban del
servicio personal de sus encomendados.
Así surgió el repartimiento;
servicio retribuido con un salario. Los hacendados optaron en muchas ocasiones por pagar el tributo al encomendero, y alegaban que los indios preferían estar en la hacienda y no en los pueblos sujetos a encomienda. La abolición legal y definitiva de la encomienda en el siglo XVIII fue un hecho ya consumado en el XVII.

Los obrajes.
La
industria textil en nueva España implicaba competencia para uno de los principales productos de Castilla. El virrey Enríquez trató de impulsar la exportación de lana novohispana a la península ibérica. Las necesidades de un consumo local hicieron qué los obrajes en que se elaborarán telas de lana, algodón, jergas, frazadas sombreros y aún algunos en que se labraba la seda. Se extendieron a los principales centros del virreinato.
El obraje resultaba una
empresa cuestionable, la principal inversión era la mano de obra. Empleaban a personas condenadas por diversos delitos a la prestación de servicios forzosos; a los trabajadores contratados, trataban de retenerlas endeudándolos con el adelanto de salarios y pagos en especie que les daban a elevado precio.
Se conceden nuevas licencias para abrir obrajes advirtiendo que no se emplean indios, o, en los casos en que se permitía, se solicitaban condiciones de buen tratamiento. México, Puebla, Oaxaca y Valladolid. En 1599 estas ciudades, por ser cabezas de obispado, se facilitarían las visitas de autoridades civiles y eclesiásticas que velan por el buen tratamiento y
libertad de los trabajadores.
Las autoridades se empeñan en reducir los obrajes, ante las quejas por el mal tratamiento de los indios, se trató de que los obrajes adquirieran esclavos negros, no se llevó a la práctica porque resultaba excesivamente costosa.
Producción y demandas son imposibles de calcular debido al deficiente
control y a la abundancia de obrajes y obrajuelos que escapaban de las visitas de las autoridades.




La república de los indios
· A los indios trato de incorporárseles a la más pura cristiandad, según la entendían entonces los españoles conmovidos por las
guerras que se desarrollaban dentro y fuera de Europa contra herejes e infieles.
· Esta era la manera de pensar de la corona española, pero no de los hombres de
empresa que llegaban mas a la nueva España a aprovecharse de los indios que a adoctrinarlos en las enseñanzas de Cristo. A este intento de explotación obedeció la creación de los cabildos en los pueblos de indios. Aun así hubo orden, pero falta de paz.
· El pleito y la
demanda de justicia ante el virrey, es instrumento de intromisión en ele orden indígena que pretendía dejarse a salvo de la voracidad de los españoles y gente mal intencionada.
· En los pueblos de indios desaparece la complicada jerarquía de principales mayores, menores,
medios, etc. Para dar paso a ala simple división entre macehuales o gente común y autoridades de la república, como nos lo indica muchas demandas y mandamientos de protección a favor de algunos caciques y principales que habían sido mandados a prestar servicio o conminados al pago del tributo, como lo hacían los macehuales.
· Estas medidas de
amparo y protección, para los caciques y principales, muestran la perdida de poder y prestigio de estos pueblos.
· A
la organización política de los pueblos de indios correspondió una organización económica: La comunidad, hubo cajas de comunidad, donde se guardaba el dinero del común, debidamente aseguradas.
· El
patrimonio principal de las comunidades eran sus tierras, su posesión para el común aprovechamiento, favoreciendo la cohesión social de los pueblos. De esta manera las agresiones e intereses en perjuicio de los indios hizo de estos grandes pleiteadores, maliciosos, siempre inconformes.
· El mayor "cuchillo" de los indios eran los pleitos, pues servían de instrumento de los arribistas y vividores, mestizos, mulatos, españoles y hasta religiosos, ganado o perdido el pleito, consumían en su provecho la miserable hacienda de los indios.
· Pese a tantas dificultades el
modelo de pueblos y comunidades era el operante y único en la mente de las autoridades. Lo difícil era eliminar la malicia con que se le trocaba en instrumento de destrucción.
· El clero moldeaba a la
población indígena, y el antiguo espíritu comunitario de los pueblos favorecía la empresa, el enemigo de esta labor eran "los españoles" gente perversa para los religiosos. Con ello lograron un ascendiente sobre la población indígena, superior a la que tuvieron las autoridades civiles.
· La
organización social, política y religiosa trato de llevarse hasta los indios bárbaros. Las congregas y reducciones en que se intento asentarlos en el norte de la nueva España, tenían como modelo a los pueblos del centro. Aunque muchas congregas se dispersaron, se volvieron a integrar y dispersar a lo largo del XVII.

La república de los españoles.
· La república de los españoles como cuerpo social y político no lo fue tan expresamente acotada y ordenada como la república de los indios en la legislación codificada, pues esta ultima fue
materia de disposiciones y libros especiales en las distintas recopilaciones que se hicieron a lo largo de la época virreinal.
· La república de los españoles esta mas implicada que expresa, pues su existencia y su modo de convivir se asumen como hecho dado y corresponden no a especificas
leyes de Indias, si no a la legislación general del Reino de Castilla, que era al que los nuevos reinos americanos se habían agregado.
· Podían aspirar a los cargos de cabildos todos los hombres que no fueran indios, "mestizos", negros o castas.
· Se consideraban "españoles" no solo a los criollos, si no a los mestizos nacidos de unión legitima y a los que tuvieran una débil proporción de
sangre india.
· Los cabildos de ciudades y villas fueron un refugio de los criollos como vía de prestigio mas que de
poder político, y lograron importancia en la sociedad novohispana poseída por el afán de honor y fama. Así también tuvieron esta función los grados académicos. Mientras que los cargos de verdadera importancia (oidor, abogado de la real audiencia y otros) se reservaban por lo general a peninsulares, (el de virrey, siempre).
· Sin embargo la verdadera nobleza era la de España, el mayor honor era "la nobleza de Castilla", todo titulo de Castilla traía aparejado uno o más mayorazgos; pero había familias sin títulos aunque con mayorazgos, que constituían una especie de nobleza menor. El mayorazgo contribuye a la formación de grandes dominios urbanos y rurales, puesto que e vinculo se podía siempre sumar, pero nunca restar.
· Los privilegios bien definidos crearon una
sociedad estamental, en la que la situación de las personas se determinaba por el nacimiento y por la pertenencia a grupos preestablecidos, una sociedad dispuesta a rechazar cambios y gente advenediza.
· La inquisición no solo sirvió como tribunal religioso, sino también político (Pues entonces no había la separación que se elaboro y aclimato años después) más eficaz.

Castas y gente menuda.
· Fuera de todo orden de república andaba la gente menuda, mestizos, castas y negros, participaban en los desordenes de nota se les acuso de haber incitado a los indios en los grandes motines de la Ciudad de México (1624, 1692 y 1697), junto con ellos andaban españoles pobres y pícaros faltos de fortuna, sobrados de mañas y malicias, como los mestizos y castas. Muchos de ellos se destacaron como hábiles artesanos y lograron ser incluidos en ele seno de los gremios; fueron los capataces ideales en las haciendas de labor y en el manejo de los ganados, en las minas y los obrajes.
· Los negros no sujetos a la
esclavitud eran un constante quebradero de cabeza, las disposiciones que se reúnen en todos los otros libros, soluciones dictadas a partir del siglo XVI.

El ejercicio del
poder.
· En las relaciones del
gobierno, debe considerarse por una parte, la envoltura o forma de las mismas, y por otra, los grupos y personas con poder. El poder de la Corona de Castilla sobre los dominios americanos de había afirmado prácticamente en el siglo XVI.
· Para el siglo XVII, el regalismo de los juristas, hombres de doctrina y
conciencia cristiana, se encargara de afirmar teóricamente el poder de la corona. El Papa otorga el Regio Patronato Indiano como sostén necesario para la empresa evangelizadora y política de las Indias.
· Para ejercer el poder hubo una jerarquía bien organizada: En la península, un dispositivo central para todas las Indias: El rey y el consejo de Indias, cuerpo colegiado que actuaba como legislador,
administrador y juzgado de ultima instancia. Mientras en la nueva España también existía un dispositivo central, compuesto por el virrey y la Real Audiencia. En los distritos o jurisdicciones había alcaldes mayores y en las villas y ciudades de españoles y pueblos indios estaban los cabildos.
· El orden racional con sus aciertos y errores, fue el resultado de la labor de una inmensa
burocracia, la mayor conocida hasta entonces en el mundo occidental.
· A los ojos de los súbditos, el rey era un señor que protegía a sus vasallos. Para librarse de las propias autoridades de su fuero, los eclesiásticos solían hacer uso del recurso de
fuerza, alegando que antes de su propio carácter de eclesiásticos, estaba su condición de vasallos del rey, "amo y señor natural".
· Frente al clero secular hubo mas posibilidades de imponer el orden; El clero secular por su parte, no era tan secular en sus tendencias cuando se trataba de restársele poder. Era un
grupo igualmente cerrado cuando se disputaban sus lugares y preeminencias.
· Criollos y españoles con poder local competían por los puestos; Las familias con posibilidades lograban adueñarse de estos, para perpetuar su influencia en elites locales. A mas del prestigio para sus miembros, el cabildo tenia influencia en el
comercio y otras actividades económicas de las villas y ciudades.

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